Francine Picard al pie del monte Chauve

No fue fácil salir en Otoño a las 7 y 20 de la mañana para la Gare de Lyon, con el frío, la tormenta y el viento para  encontrarme con Rodolphe de Les Chais Saint Laurent,(una importante distribuidora de vinos (en cuyo portfolio se encuentran Trapiche y Atamisque). Me ayudó a levantarme e ir la palabra “Chassagne” que sonaba como una campanita  en mi cabeza.

En la Gare dos de los otros sommeliers que estaban invitados no vinieron, entonces nos subimos los dos al tren rápido en el vagon 15 (el último) y escapamos de la ciudad, del viento y la lluvia.

Es increíble pensar que se está tan cerca de esos destinos que una vez me sonaban tan imposibles y lejanos. Nos subimos a las 7.53 al tren y a las 9 y 15 estabamos bajando en la Gare del TGV en Le Creusot. Una mujer de unos 40 años esperándonos con una sonrisa. Ella es Francine Picard la hija de Michel Picard fundador de uno de los grandes Dominios de la Borgoña. Michel Picard hizo su negocio sin tener una gran fortuna previa es por eso que su producción de vino se basó en la cantidad más que en la calidad. La misma Francine dice en uno de los folletos de Au pied du Mont Chauve: “No voy a pretender que soy una productora nueva y sin recursos. Sé de la suerte que nos tocó  ya que tenemos importantes viñedos al alcance de nuestra mano, gracias a nuestro padre”. La generación de Francine y su hermano Gabriel está cambiando el rumbo de la empresa y lo hace no englobando todo bajo un mismo nombre sino aprovechando la diversidad con todos los terroirs/domaines que trabajan. La familia es propietaria de viñas en las comunas de Chassagne-Montrachet, Puligny-Montrachet, Saint-Aubin, Corton, Mercurey, Givry, Rully y Montagny.

Otoño en la Cote Chalonnaise

Uno de los mejores recorridos de este viaje fue conocer los pueblos de la Saone-et-Loire  donde se elaboran blancos y tintos de muy buena calidad y relación de precio.

Fuimos para el Este y luego al Norte. Pasamos por Givry, donde hay unos de los productores más delicados llamado Joblot. Pasamos por el pueblo donde vive Francine, pueblo, o caserío llamado Dracy-le-Fort, donde no se hace vino y pagan los impuestos más altos de la zona. Francine nos muestra la casa de un Doctor, una casa grande y nada más, la vuelta a la plaza. Dice que vive gente de mucha plata. El recorrido siguó por Mercurey, otro de los lugares clave de la Cote Chalonnaise. Rully, de un vistazo Bouzeron, el pueblo del Aligoté y luego Chagny donde esta el restaurante de Éric Pras, Lameloise con sus tres estrellas Michelin. Luego una vuelta por St Aubin, lugar de blancos increíbles, y Gamay, un pueblo con el nombre de la cepa de Beaujolais pero en la Cote-d´Or.

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